lunes, 8 de diciembre de 2008

todo

queríamos hacerlo todo, completamente todo, un poco más allá que el resto de cada día

todo
de una vez por todas todo, otra vez más pero todo ¿queríamos o quería que lo hicieramos todo?

todo
todo lo que no podíamos, lo que imaginábamos un día y no iba a pasar

todo
sin la noche, sin la prisa

sin el día que termina al mediodía

todo, sin otra familia mirándonos de reojo

todo, copletamente todo, de una vez por todas, todo

y teníamos un día, una noche, una cerveza, un cigarro, un paraguas, una moneda, una risa, una novia, un boleto de avión, una fotografía, una fecha de caducidad

todo, una dirección, un baño público, un sofá encerrado en una casa que ni tuya, que ni mía, eso era todo

todo
un diccionario, un mapa, una promesa que no se podía prometer

todo, queríamos hacerlo todo, pero el miedo nos comía y el tiempo se acortaba

todo, completamente todo, que la boca no podía ir tan aprisa como las palabras todas

todo, inaguantablemente todo, todo que salimos corriendo del miedo que sentimos

y todo, completamente todo volvió a la cotidianeidad,
todo, a menos veinte grados centígrados de un siguiente día habitual

la tristeza es universal



transparente
nada en los ojos de todos colores
se contiene

construye observaciones
para no desgarrarse los párpados
telarañas asimétricas encuadran su piel

rostros con dos abismos
inmersos
rosario de cicatrices en los labios
cerrados

las manos ocupadas para no deshacerse
la espalda preparada para partir

sábado, 15 de noviembre de 2008

la soledad duerme en las camas


vacías, pequeñas, prestadas, rentadas
se truena los dedos al despertar
y viaja sobre sus dos piernas

amanece tomada de sus manos
junta sus rodillas para acompañarse
camina bajo el sol con dos cuernos
y cruza la calle interminente

recorre los parques
espera esperando
columpia sus ojos
y va respirando

se besa con el enmascarado naranja
acaricia los gatos ajenos
pierde lo que estaba buscando
y baila con una sombra

viernes, 31 de octubre de 2008

Montreal es una naranja


(le divan orange)

exprimo sus once gajos en mi boca
mientras las gotas me escurren
giran en bicicleta

domingo, 10 de agosto de 2008

hacer las paces...

Qué mejor lugar: yo encima del ruta1 sentada al lado de la ventana, que ahora no se abre ni se cierra y permanece estática porque llevamos aire acondicionado, pero al fin junto a la ventana rumbo al trabajo.

-Acto esporádico, pues mi vecino volvió a sacar el aire de la llanta de mi coche por estacionarme frente a su puerta y tuve que tomar el camión ese día-

Todo transcurría, lento pero seguía. La avenida congestionada por un nuevo drenaje, la gente subiendo a mitad de calle, el maldito metro inaugurado sin ser terminado y los rojos y los rojos y los rojos constantes.

Era el día indicado para salir de la normalidad de las cosas y yo la vi primero.
Ella me vio desde la acera de la Av. Pino Suárez frente a la benavides y dudó en subir cuando me vio arriba. Arriba, encima, primero. Es natural, yo no acostumbro a estar en esos lugares. Ella no iba a subir, pude sentirlo al ver como volteaba hacia un lado y otro y dejaba sus manos en las bolsas de los jeans, como cuando está asnsiosa, pero seguí esperando junto al chofer, el ánfora y el aire acondicionado a que se decidiera.

Subió, titubeando, pero ya era tarde y el camión estaba bastante desahogado como para quedar juntas como antes, mala suerte hubiera sido que solo estuviera libre un lugar junto a mí. Mala suerte que se tropezara con mi pie que salía. Mala suerte que el camión le cerrara la puerta dejándola con una mitad adentro y otra afuera. Mala suerte que el camión acelerara y se cayera en el pasillo.

No ocurrió nada así. En el camión más civilizado de san nicolás eso no iba a ocurrir y menos cuando lo maneja una mujer chofer.

Así que subió al camión, tuve que verla porque al hacerlo dejó de lado el pasado y aceptó hacerme compañía. Distante y sin decir ni una palabra pero junto a mí en el trayecto.

Entonces pasee en la independencia y la imaginé, usando sus audífonos y leyendo algo, hubiera sido descarado invitarla a sentarse o voltear a verla, no hacía falta, recordé fresca nuestros buenos ratos con las pláticas sobre los sandwiches de pepino, la sobredosis, las heridas para chuparse la sangre, las historias inconclusas en el vips, los jugos de las maquinitas y las vueltas veloces sobre nuestros brazos.

Y bajó, antes que yo por supuesto, como lo hace todas las mañanas para llegar a su trabajo, y yo bajé después, en la sorpresa del regalo menos imaginado de una mañana aleatoria.

jueves, 29 de mayo de 2008

las lágrimas evaporadas
se transforman en sombras sobre el andén de la risa
en gestos que parten los huesos
en párpados indefinidos

la desilusión es seca
el cuerpo abandonado está en silencio
la mirada va, regresa, intenta y repite

caminar hasta donde los ojos gritan
rezar
llorar profundo

volar hasta que las lágrimas aguarden la tormenta
de nuevo

dejé de llorar cuando se fueron todos ...

lunes, 28 de abril de 2008

y también

puedo ser violenta
pero no voy a gritar
porque me lastimo la garganta

miércoles, 2 de abril de 2008

los ángeles son músicos


tocan el arpa y la lira mientras juegan con dios
lo entiendo
yo los tendría siempre alredor mío y sobre las nubes
haciéndome feliz

jueves, 21 de febrero de 2008

Distancia, distante



A veces se me olvida lo diferente que somos

la distancia no se abarca ni con la similitud

tu risa provocada por mis preocupaciones

lanzamiento de mi sombra a velocidad luz

viernes, 15 de febrero de 2008

esperar

dejar espacio para el azar. demasiado espacio para el azar

espero

despertarme a tiempo, que el agua esté calientita, que no haga lluvia,
encontrar ropa limpia, el celular, las llaves y mis lentes
que haya coca light en el refrigerador
y un cigarro para despertar

que el tráfico no sea de viernes
al tránsito que me de el pase
la lista de semáforos a verde

ver al señor de una muleta que me recuerda a alguien
traer gasolina
escuchar los espectáculos en la radio
que me escriba, que me salude, que me llame

encontrar lugar en el parque
encontrar lugar en el estacionamiento de paga
encontrar mi credencial en la bolsa

que mi jefa no haya llegado antes que yo
que haya coca light en el puestecito
que funcionen mis audífonos
que no me salga un fuego

espero

el día 28
el día 15, el 31 y el fin de semana

espero más seguramente

espero que todo salga bien
que las cosas funcionen
que llegue el gran día
que llegue el otro día

espero

martes, 12 de febrero de 2008

el rencor de saber que no me incluyes en tus planes.

domingo, 10 de febrero de 2008

Partir:
irse, dejar, despedirse
Rebanar, cortar, quitar
El avión sale a las cuatro
Despedirse antes de irse
cortar antes de partir

La feria de las bocas

Las bocas estaban separadas unas de otras por su ficha técnica.
Vestidas por una pared delgada blanca que sólo dejaba ver, a través de un recuadro largo, la colección de bocas.
Había de todo: de exquisitas a grotescas , de románticas a salvajes, de deliciosas a desabridas. No se podían tocar y había que ser muy cuidadoso al elegir, pues sólo se podía comprar una sola boca, la que se besara.
En el pasillo de las bocas finas, había labios que simulaban una hilvanada rosa, otros eran largos como sonrisa de un gato, otros diminutos que parecían el adorno de un pastel y los colores iban del brillo al rojo más delicado.
En el pasillo de las bocas fuertes, había dos que despertaron mi atención particular; estaba la boca púrpura, delineada perfectamente de manera natural por una línea clara, el labio inferior era más grueso y parecía relleno suave, más que darle un beso, quería darle una mordida para ver si reventaba; otra boca, en ese mismo pasillo, era casi vertical, angosta y con sus ángulos bien delineados, dejando un hueco perfecto sobre la barbilla y bajo la nariz, que más que besarla, me pedía encajarle la lengua para ver qué tan lejos llegaba.
En el pasillo de las bocas risueñas, encontré solo sonrisas y carcajadas, poses con lenguas asomándose y labios chuecos estirándose de un lado a otro, algunas veces se asomaban las mejillas, que me distraían un poco.
Las bocas tristes, eran realmente dramáticas, sus comisuras caían o se desfiguraban sutilmente, las formas eran indefinidas y arqueadas, esas bocas eran contagiosas, quería besarlas todas pero no podía decidirme por ninguna.
Las bocas asustadas, estaban sumidas en sí mismas, un poco apretadas o mordiéndose entre ellas, parecía que querían hablar, pero no podían.

Las bocas mudas eran transparentes.