las lágrimas evaporadas
se transforman en sombras sobre el andén de la risa
en gestos que parten los huesos
en párpados indefinidos
la desilusión es seca
el cuerpo abandonado está en silencio
la mirada va, regresa, intenta y repite
caminar hasta donde los ojos gritan
rezar
llorar profundo
volar hasta que las lágrimas aguarden la tormenta
de nuevo
jueves, 29 de mayo de 2008
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