miércoles, 16 de diciembre de 2009

porque eres exceso y sorpesa
un regalo envuelto en nota musical
un nuevo disco cada que lo toco
porque contigo nada, porque lo tengo todo

porque eres fiesta
miércoles y domingo
sábados y martes,
jueves y viernes,
lunes y festivos

porque no hay reloj, ni calendario
porque no hay peligro, porque eres suerte

porque coloco mi mente sobre tu pecho
y la vida se resume a una respiración que vuela
porque por ese momento
lo pierdo todo

sábado, 13 de junio de 2009

primer acorde

cuando cierras tus ojos negro oscuro
recojo nuestras nubes de la cama
tu cabello palma agua de coco
me recuerda la ola a donde iremos.

lunes, 1 de junio de 2009

caramelo

luna, miel

amanecer de estrellas en la boca
el sueño del sueño del sueño
nuevas notas musicales en la piel

jueves, 7 de mayo de 2009

hoy que me estoy yendo siempre

yo que no se viajar sin equipaje
que cargo las monedas, los papeles, los recuerdos
los mapas, las guías, los planes de metro
los billetes usados, los que no compré, los que nunca entendí
las revistas gratuitas, planes de museo y libros que no leí

yo que cargo con la ropa sucia y con la ropa limpia revuelta
con las botas descompuestas y las sandalias húmedas
yo que en una maleta, o en dos, o en tres
vacío mi nombre y vacío el desorden

aquí cargo el tren, el paraguas, el deseo de llamar
de extrañarte porque no volveremos a empezar
hoy no hay novedad, y sé que ya no habrá ni mañana ni pasado ni dentro de diez años más
y tú ves el atardecer y yo puedo cantar de los caminos que piso
y gritarle a este frío lo que necesito

hoy, que los aviones del cielo me recuerdan invariablemente que vendrás a verme,

hoy lo comprendo todo, Penélope

jueves, 30 de abril de 2009

mi sitio favorito es junto a ti

entonces vimos a neptuno
y sus aguas eran las más claras que podía recordar
se desbordaban como mis mejillas y mis ojos

oasis para el corazón

tú me preguntaste que parte del mundo parecía, y yo reí

no importaba la ciudad, ni el continente
ni la moneda, ni el tipo de cambio
ni las inclemencias del tiempo
ni las postales, ni el souvenir

era el edén más grande del mundo
helado que se come con la lengua

domingo
matiné
tornasol

toda la ciudad en su violenta calma
esperando con sus tenis de charol

miércoles, 29 de abril de 2009

ma traversée

veo tu nuca cuando bailo
respiro

en mi espalda una brisa me sosiega

doy una vuelta al cielo con mi torso
y un pez sube para traerlo hasta el mar

las nubes cantan una melodía
y los pájaros desfilan saludando
los observo, antes de que se hagan invisibles

las banderas azules en el puente
me recuerdan donde estoy -lo había olvidado

con tu mano mi mano y otra mano
las ramas hacen juego con el aire
y dibujan geometrías de contraluz

los aviones trazan tu silueta en el celeste claro
y una línea de azucar me dirige

sigo escuchando tu aliento hasta que cae el sol

veo tu nuca cuando bailo
respiro

viernes, 24 de abril de 2009

observaciones de noche en un aeropuerto



ventanas amarillas desfasadas en el interior
almohadas de plástico
ruedas ambulantes
un alemán con sombrero negro me platica en español

yo tomo coca cola de dos litros perdiendo toda la postura light
un hombre toca en el vidrio para distraer a su familia
la puerta no para de girar
y yo siento un mareo carrousel

el piso de siluetas onduladas brilla con cajas de mostrador
afuera los cigarros se apagan en una caja de arena
un carrito de maletas rechina y el flaco no deja de empujar

el abrigo me regala dos horas de sueño, los ojos le restan cinco, quedan solo menos tres

unas señoras le chistan a unos lentes rojos que trae un sol en el corazón
la mujer justicia camina brazo amarrado y da pasos escolta para resaltar la línea roja de su pantalón

chalecos fosforescentes toman agua y platican en lengua dan dan
una sudadera de dolce gabanna duerme sobre el piso de granito azul

ventanas amarillas desfasadas en el interior

abajo de la tierra

Era imposible parar, solo lo hacía para abrir sus puertas chillantes y recibir a otro traje que deambulaba por los pasillos.
Abajo de la tierra, los trenes pasan veloces para que las almas no se queden atrapadas en el fondo. Sin dueño, los cuerpos aparecen de pronto de un lado, después del otro, luego mirándote de frente con los ojos rojos, sin reir , ni pronunciar una sola palabra.
No es que estén muertos, es solo que no tienen vida.
Se han quedado atrapados con los abrigos y los paraguas, con esos ojos tan brillantes que parece que se van a derramar; y en una correspodencia, en un cambio de vía, se preguntan asustados cuánto tiempo ha dejado de pasar.
No es que estén muertos, es que sus ojos color de río fueron tragados por los de negro, y esas bocas tan rosas y finas quedaron un poco entreabiertas de la explosión.
No es que estén muertos, pero siempre tienen frío, por eso caminan aprisa, aunque lleguen a la misma hora y al mismo lugar y a la misma dirección.
Y así van, con sus nalgas apretadas y su nariz respingada, corren en un encaje de seda para contenerse y que no se deshagan sus pies.
No es que estén muertos, y no es que no quieran darte una mano, es solo que tienen su brazo derecho ocupado cargando una baguette.

lunes, 16 de marzo de 2009

el avión temblaba

me paraba, corría al baño, caminaba y me sentaba
pero temblaba,
no dejaba de sentir ese dolor pequeño y melodioso más abajo de la piel
miraba por las ventanas las nubes y los ríos, pero buscaba la ventana con tu risa
que había dejado atrás

temblaba

cada persona cargando su pena y además su equipaje extra
y yo con una sensación que no sabía donde poner

la gente leía y hablaba, pero nadie decía nada
yo apretaba el cuerpo para no ser evidente, para que mis movimientos fueran invisibles y abría la boca para callar

pero temblaba

temblaba silenciosa y en estruendo, temblaba mi cabeza con todos los recuerdos revolviéndose y tratando de volverse viejos
temblaban las heridas y las cicatrices nuevas, la saliva y el aire que se me acababa

un terremoto que tumbaba pero no mataba y solo me quedaba estar flotando, como siempre, como siempre, como siempre

yo temblaba, partía en un puente de nubes, que aunque eran blancas parecían rojas
un viento suave sabor torbellino
y mientras dejaba un amor, subía a dos alas que no eran mías
buscaba la salida de emergencia y no podía más que escaparme

aquéllo era un manicomio
toda la gente inconsciente, hablando sin importancia, tapándose los oídos, rendidos en un asiento, y las ventanas cerradas y las puertas cerradas y las salidas cerradas, todo el tiempo

y estaban todos loquitos, con un cinturón de fuerza, con mesita para comer, con las ventanas cerradas, con enfermeras vestidas de tonos bonitos, señalando sonrientes lo que teníamos que hacer, con comidita de niños, con sábanas y almohadas de bebés

y yo temblaba, me agarraba fuerte de los asientos que se estaban reventando de la presión, mi cabello se evaporaba como la nieve que pisamos ese día cuando lo confundí con el mar y elvis presley me cantaba en el oído “I cant help falling in love with you”

este cuerpo llega en seis horas a un lugar distinto, pero el mío se ha quedado atrás, en una cama de un lugar que no recuerdo el nombre, pero que voy a adivinar.

domingo, 15 de marzo de 2009

nadie ve las instrucciones para salvarse

pero la güera continua haciendo sus ademanes, aprendidos de memoria y repetidos una y otra vez, supongo que la primera y la segunda y tal vez la tercera vez, estaba nerviosa y preocupada de no equivocarse, de no indicar el baño en vez de una salida, o de no abrir en vez de abrochar el cinto. Yo la veo con atención aunque no le entienda nada, no hace falta, todos sabemos que si algo pasa, las máscaras que están sobre el asiento no nos servirán. Yo me detengo a mirarla y ella me sonríe con cortesía, se da cuenta, entonces se concentra en mí y me dedica dos puertas laterales. Me parece desatento que alguien tan delgado y amarillo te explique cómo puedes salvarte y los demás lo ignoren por completo...
Al final, sin habérmelo propuesto, obtengo mi premio, una segunda coca light para acompañar mis cacahuates japoneses.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Lo único que no me gustaba de ese cuarto

era la cortina con el gancho zafado que caía. Todo era tan cuadrado que la asimetría de ese descuido en la ventana me exhaltaba.

Era un espacio mixto, con una pared falsa y otra lisa. Un cuarto artificial y prepagado de ladrillos, nuestro durante tres horas. Un cuarto de paredes que nos reclamaba la banalidad y a la vez el intento ingenuo de estar acompañados.

El lavabo y los ladrillos dolorosamente puestos me obligaban a aterrizar al día siguiente, a pensar en las historias que no existen pero que uno cuenta. A tomar fotografías desde la ventana y a no olvidar.

Nuestra historia era verde como tu camiseta, marrón como los ladrillos de mentiras y azul como la pared al fondo de la ventana con un gancho zafado y la cortina que caía, tan imperfecto, tan distinto.

Esa noche, fue la más caliente y la más fría, tú me acompañaste hasta la esquina con las manos apretadas de la prisa, te sentías tan valiente, y yo, como si estuviera acostumbrada a despedirme, fingí.

martes, 10 de marzo de 2009



las cosas pasan tan aprisa desde la ventana de este tren ...

lejos



el tiempo es irreal

abro los ojos antes de que te despiertes
y me duermo cuando está más fuerte el sol

con los metros
guardas los secretos debajo de la lengua
para evitar una emoción

y pienso en ti
en la torre iluminada
en la cerveza record
en el metro con sillas verdes de diseñador
en los cinco quesos de postre
en un río que insiste en la respiración