
jueves, 21 de febrero de 2008
viernes, 15 de febrero de 2008
esperar
dejar espacio para el azar. demasiado espacio para el azar
espero
despertarme a tiempo, que el agua esté calientita, que no haga lluvia,
encontrar ropa limpia, el celular, las llaves y mis lentes
que haya coca light en el refrigerador
y un cigarro para despertar
que el tráfico no sea de viernes
al tránsito que me de el pase
la lista de semáforos a verde
ver al señor de una muleta que me recuerda a alguien
traer gasolina
escuchar los espectáculos en la radio
que me escriba, que me salude, que me llame
encontrar lugar en el parque
encontrar lugar en el estacionamiento de paga
encontrar mi credencial en la bolsa
que mi jefa no haya llegado antes que yo
que haya coca light en el puestecito
que funcionen mis audífonos
que no me salga un fuego
espero
el día 28
el día 15, el 31 y el fin de semana
espero más seguramente
espero que todo salga bien
que las cosas funcionen
que llegue el gran día
que llegue el otro día
espero
espero
despertarme a tiempo, que el agua esté calientita, que no haga lluvia,
encontrar ropa limpia, el celular, las llaves y mis lentes
que haya coca light en el refrigerador
y un cigarro para despertar
que el tráfico no sea de viernes
al tránsito que me de el pase
la lista de semáforos a verde
ver al señor de una muleta que me recuerda a alguien
traer gasolina
escuchar los espectáculos en la radio
que me escriba, que me salude, que me llame
encontrar lugar en el parque
encontrar lugar en el estacionamiento de paga
encontrar mi credencial en la bolsa
que mi jefa no haya llegado antes que yo
que haya coca light en el puestecito
que funcionen mis audífonos
que no me salga un fuego
espero
el día 28
el día 15, el 31 y el fin de semana
espero más seguramente
espero que todo salga bien
que las cosas funcionen
que llegue el gran día
que llegue el otro día
espero
martes, 12 de febrero de 2008
domingo, 10 de febrero de 2008
La feria de las bocas
Las bocas estaban separadas unas de otras por su ficha técnica.
Vestidas por una pared delgada blanca que sólo dejaba ver, a través de un recuadro largo, la colección de bocas.
Había de todo: de exquisitas a grotescas , de románticas a salvajes, de deliciosas a desabridas. No se podían tocar y había que ser muy cuidadoso al elegir, pues sólo se podía comprar una sola boca, la que se besara.
En el pasillo de las bocas finas, había labios que simulaban una hilvanada rosa, otros eran largos como sonrisa de un gato, otros diminutos que parecían el adorno de un pastel y los colores iban del brillo al rojo más delicado.
En el pasillo de las bocas fuertes, había dos que despertaron mi atención particular; estaba la boca púrpura, delineada perfectamente de manera natural por una línea clara, el labio inferior era más grueso y parecía relleno suave, más que darle un beso, quería darle una mordida para ver si reventaba; otra boca, en ese mismo pasillo, era casi vertical, angosta y con sus ángulos bien delineados, dejando un hueco perfecto sobre la barbilla y bajo la nariz, que más que besarla, me pedía encajarle la lengua para ver qué tan lejos llegaba.
En el pasillo de las bocas risueñas, encontré solo sonrisas y carcajadas, poses con lenguas asomándose y labios chuecos estirándose de un lado a otro, algunas veces se asomaban las mejillas, que me distraían un poco.
Las bocas tristes, eran realmente dramáticas, sus comisuras caían o se desfiguraban sutilmente, las formas eran indefinidas y arqueadas, esas bocas eran contagiosas, quería besarlas todas pero no podía decidirme por ninguna.
Las bocas asustadas, estaban sumidas en sí mismas, un poco apretadas o mordiéndose entre ellas, parecía que querían hablar, pero no podían.
Las bocas mudas eran transparentes.
Vestidas por una pared delgada blanca que sólo dejaba ver, a través de un recuadro largo, la colección de bocas.
Había de todo: de exquisitas a grotescas , de románticas a salvajes, de deliciosas a desabridas. No se podían tocar y había que ser muy cuidadoso al elegir, pues sólo se podía comprar una sola boca, la que se besara.
En el pasillo de las bocas finas, había labios que simulaban una hilvanada rosa, otros eran largos como sonrisa de un gato, otros diminutos que parecían el adorno de un pastel y los colores iban del brillo al rojo más delicado.
En el pasillo de las bocas fuertes, había dos que despertaron mi atención particular; estaba la boca púrpura, delineada perfectamente de manera natural por una línea clara, el labio inferior era más grueso y parecía relleno suave, más que darle un beso, quería darle una mordida para ver si reventaba; otra boca, en ese mismo pasillo, era casi vertical, angosta y con sus ángulos bien delineados, dejando un hueco perfecto sobre la barbilla y bajo la nariz, que más que besarla, me pedía encajarle la lengua para ver qué tan lejos llegaba.
En el pasillo de las bocas risueñas, encontré solo sonrisas y carcajadas, poses con lenguas asomándose y labios chuecos estirándose de un lado a otro, algunas veces se asomaban las mejillas, que me distraían un poco.
Las bocas tristes, eran realmente dramáticas, sus comisuras caían o se desfiguraban sutilmente, las formas eran indefinidas y arqueadas, esas bocas eran contagiosas, quería besarlas todas pero no podía decidirme por ninguna.
Las bocas asustadas, estaban sumidas en sí mismas, un poco apretadas o mordiéndose entre ellas, parecía que querían hablar, pero no podían.
Las bocas mudas eran transparentes.
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