queríamos hacerlo todo, completamente todo, un poco más allá que el resto de cada día
todo
de una vez por todas todo, otra vez más pero todo ¿queríamos o quería que lo hicieramos todo?
todo
todo lo que no podíamos, lo que imaginábamos un día y no iba a pasar
todo
sin la noche, sin la prisa
sin el día que termina al mediodía
todo, sin otra familia mirándonos de reojo
todo, copletamente todo, de una vez por todas, todo
y teníamos un día, una noche, una cerveza, un cigarro, un paraguas, una moneda, una risa, una novia, un boleto de avión, una fotografía, una fecha de caducidad
todo, una dirección, un baño público, un sofá encerrado en una casa que ni tuya, que ni mía, eso era todo
todo
un diccionario, un mapa, una promesa que no se podía prometer
todo, queríamos hacerlo todo, pero el miedo nos comía y el tiempo se acortaba
todo, completamente todo, que la boca no podía ir tan aprisa como las palabras todas
todo, inaguantablemente todo, todo que salimos corriendo del miedo que sentimos
y todo, completamente todo volvió a la cotidianeidad,
todo, a menos veinte grados centígrados de un siguiente día habitual
lunes, 8 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)