lunes, 8 de diciembre de 2008

todo

queríamos hacerlo todo, completamente todo, un poco más allá que el resto de cada día

todo
de una vez por todas todo, otra vez más pero todo ¿queríamos o quería que lo hicieramos todo?

todo
todo lo que no podíamos, lo que imaginábamos un día y no iba a pasar

todo
sin la noche, sin la prisa

sin el día que termina al mediodía

todo, sin otra familia mirándonos de reojo

todo, copletamente todo, de una vez por todas, todo

y teníamos un día, una noche, una cerveza, un cigarro, un paraguas, una moneda, una risa, una novia, un boleto de avión, una fotografía, una fecha de caducidad

todo, una dirección, un baño público, un sofá encerrado en una casa que ni tuya, que ni mía, eso era todo

todo
un diccionario, un mapa, una promesa que no se podía prometer

todo, queríamos hacerlo todo, pero el miedo nos comía y el tiempo se acortaba

todo, completamente todo, que la boca no podía ir tan aprisa como las palabras todas

todo, inaguantablemente todo, todo que salimos corriendo del miedo que sentimos

y todo, completamente todo volvió a la cotidianeidad,
todo, a menos veinte grados centígrados de un siguiente día habitual

la tristeza es universal



transparente
nada en los ojos de todos colores
se contiene

construye observaciones
para no desgarrarse los párpados
telarañas asimétricas encuadran su piel

rostros con dos abismos
inmersos
rosario de cicatrices en los labios
cerrados

las manos ocupadas para no deshacerse
la espalda preparada para partir